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Los efectos del cambio climático y la burocracia de la PAC han condicionado un año marcado por la sequía y la reducción de producciones

COAG presentó a final de año su balance agrario de 2023, un año marcado por la sequía. A pesar de que la renta agraria en términos reales  ha experimentado una subida del 5,5%, según la 1ª estimación publicada por el MAPA, ésta se produce tanto por el ascenso del valor de la producción (que alcanza un nuevo máximo de la serie con 65.081 mill€), como por la caída del precio de los costes de producción.

El escenario de sequía severa se ha extendido produciendo importantes pérdidas en diferentes tipos de cultivo. Con especial gravedad cabe destacar, por encima de cualquier otro, los daños en los cultivos de cereal en tierras de secano, sufriendo perdidas entre un 60 y 80 por ciento. La ganadería también se vio fuertemente afectada al encontrarse los pastos de primavera totalmente perdidos, provocando un fuerte aumento de los precios del forraje.

La entrada en vigor de la nueva PAC, desde el punto de vista del agricultor y ganadero, ha incrementado la complejidad regulatoria y las exigencias aplicables a la actividad agraria, constituyendo por sí mismas un impedimento para la viabilidad de la agricultura profesional e independiente constituida fundamentalmente por microempresas, además de un coste adicional.  A esto se une la continua generación de normativa ambiental que incide directamente en la actividad agraria.

Puedes consultar aquí la nota de prensa íntegra de COAG