La remolacha alavesa se ensucia con azúcar de caña importado
En plena campaña de arranque de remolacha, esta semana la Azucarera ha tenido el «detalle» de mandar a cargar un camión, con destino a Toro, que previamente había descargado azúcar de caña en la fábrica de Miranda, procedente de algún país americano. El camión aún tenía de 300 kg de azúcar en su tolva.
Nuestra remolacha, cultivada con estándares europeos, cumpliendo la trazabilidad y la normativa vigente, comparte camión con un producto que, a buen seguro, no cumple con las mismas garantías. Y en el lineal del supermercado el consumidor final paga – a precios europeos- por un producto del que desconoce su procedencia y sus condiciones de cultivo.
A esto se suma la falta de respeto de Azucarera, que trae a nuestras fincas el producto con el que va a sustituir la remolacha, el cultivo que ha sido la base de nuestras explotaciones y la base de su cifra de negocio mientras le ha interesado.
Todo esto en una semana en la que la empresa ha enviado una nota de prensa en la que afirma que «el agricultor es un cliente estratégico al que se le presta un servicio completo, personalizado y orientado a su rentabilidad». Sin vergüenza.
