La Comisión Europea presenta un informe sobre las perspectivas a corto plazo para los mercados agrícolas en 2020
La Dirección General de Agricultura y Desarrollo Rural de la Comisión Europea (DG AGRI) ha presentado un informe con una primera evaluación de las consecuencias de la COVID-19 por sectores hasta primeros de abril, así como las perspectivas de mercado para la UE-27 sin el Reino Unido.
En primer lugar, se pone de manifiesto la importancia de mantener cadenas de suministro de alimentos capaces de adaptarse a las nuevas circunstancias en los mercados cambiantes.
El sector agroalimentario de la UE no tiene problemas de abastecimiento de alimentos por lo que está respondiendo bastante bien a la demanda actual.
Sin embargo, hay determinados sectores agrícolas y ganaderos que están siendo más afectados que otros, bien por problemas de cierre de canales habituales de venta (hostelería, comercio minorista, venta directa…), cambios en los modos de consumo (se compra menos en el comercio minorista y más en las grandes superficies y mediante comercio electrónico), así como la necesidad de adaptación de los productos a los nuevos modos de consumo (formato de venta, empaquetado…).
A lo anterior se suman los problemas laborales por la restricción de la libre circulación de mano de obra para atender determinadas campañas agrícolas.
Resumimos a continuación la situación de algunos de los sectores más importantes.
Mercado de granos y oleaginosas: las amplias existencias mundiales, debido a la gran cosecha de la campaña 2019-2020 en la UE y los países vecinos, así como las buenas perspectivas en América para la próxima cosecha deberían permitir un suministro satisfactorio del mercado en los próximos meses. La disminución en la producción de colza de la UE y una menor demanda de semillas oleaginosas, vinculada a una disminución en la demanda de biocombustibles debido a los bajos precios del petróleo, podría dar como resultado un menor suministro general de proteínas.
Mercado del azúcar: los precios muy bajos de la energía y la menor demanda de gasolina reducen la producción de etanol, y se espera que se produzca más azúcar blanco en lugar de etanol. Con una oferta global más alta de lo previsto, los precios mundiales del azúcar caen.
Mercado del vino: además de los desafíos de la Covid-19 que resultan en una disminución de las exportaciones, los aranceles estadounidenses siguen siendo un desafío importante. Las medidas de confinamiento también podrían afectar negativamente el consumo de la UE.
Mercado de productos lácteos: la coincidencia del pico de producción de primavera en la UE con el brote de covid-19 exacerba el impacto a la baja de los precios y podría favorecer la producción de productos lácteos (leche en polvo) más almacenables y menos intensivos en mano de obra. El cierre del servicio de alimentos y los mercados al aire libre de los agricultores afecta negativamente a algunos productos de alto valor agregado (por ejemplo, quesos IGP / DOP). Por otro lado, otros productos lácteos podrían beneficiarse del aumento de las ventas minoristas.
Mercado de carne: el cambio del servicio de alimentos al consumo en el hogar y la capacidad del comercio minorista para comercializar productos cárnicos adicionales pueden influir en la producción, en particular para la carne de vacuno y ovino que se ven más negativamente afectadas. A pesar de los altos precios, el crecimiento de la producción de carne de cerdo estará limitado por las restricciones ambientales y el riesgo de fiebre porcina africana. Debido a la crisis de covid-19, el transporte de animales vivos podría estar restringido.
En este link puedes consultar la presentación de la CE traducida al castellano.
